HISTORIA DE LA BANDERA ARGENTINA
Manuel Belgrano y sus ideas revolucionarias
La situación en Europa previa a la Revolución de Mayo
La situación en la Argentina colonial y el primer intento de Revolución
La llegada de Cisneros
La convocatoria para el 22 de mayo
La Legión infernal y el 22 de mayo
Las primeras escarapelas
La primera Junta de Gobierno y la salida de Belgrano
La escarapela de Moldes, La primer ¨Celeste y Blanca¨
La travesía de Belgrano
Por qué Belgrano Sugirió el Celeste y el Blanco
El origen de los colores de la casa de Borbón
La primer Bandera de la patria
El juramento del 27 de febrero de 1812
El rechazo del Triunvirato y la rebeldía de Belgrano
la primer bandera celeste y blanca flamea en Buenos Aires
Del éxodo jujeño a Tucumán
La primera Asamblea Constituyente, 31 de enero de 1813
Belgrano en Salta: juramento y bautismo de fuego de la celeste y blanca
La Bandera de Belgrano Viaja a Potosí
La banda bicolor del Director Supremo
La vuelta al trono de Fernando VII;
1815 y el avance del celeste y el blanco
La declaración de la independencia y la consolidación de los colores patrios
La aparición del Sol de 32 rayos
La muerte de Manuel Belgrano

 

Manuel Belgrano y sus ideas revolucionarias

Manuel Belgrano es considerado por muchos historiadores, como el verdadero padre de la Patria. Es innegable su participación no solo en la independencia argentina sino también en la elaboración de los símbolos patrios.
Manuel José Joaquín del Corazón de Jesús Belgrano nació el 3 de Junio de 1770, en la ciudad de Buenos Aires, sus padres fueron María Josefa González y Domingo Belgrano Pérez.
Realizó sus estudios en el Colegio San Carlos de la ciudad de Buenos Aires y en Junio de 1789 (en plena revolución francesa), viajó a Europa junto a su hermano Francisco para estudiar derecho en la Universidad de Salamanca. Completó sus estudios en la Universidad de Valladolid, en donde se le otorgó el título de Bachiller en Leyes.
Es muy probable que el hecho de haber estado en el período preciso en que se desarrollaba la Revolución Francesa, Manuel Belgrano, se haya contagiado de ideas libertarias, pero fue su devoción al estudio y su interés por un progreso intelectual (mas allá del coraje que presentó en los campos de batalla), las que hicieron de éste hombre, a una de las figuras emblemáticas de la República Argentina.
Esta devoción hacia el estudio hizo que Belgrano obtuviese hacia 1790, un permiso especial que le concedió el Papa Pio VI, para leer libros que en esos momentos estaban prohibidos. Libros de autores como Rousseau, Montesquiú, Voltaire, Adam Smith, entre otros.
Por esos entonces Manuel Belgrano, presidía la Academia de Derecho Romano, política Forense y Economía política de la Universidad de Salamanca.
No hay duda que el hecho de acceder a esa literatura (considerada obscena por aquellos años), mas la época revolucionaria que se vivía en el viejo continente, hicieron de Belgrano un hombre de mucho tesón y con ideales muy fuertes, y que haría lo imposible por llevar esos ideales a su tierra natal.
El 31 de enero de 1793 Manuel Belgrano recibió su diploma de Abogado en la chancillería de Valladolid. Al año siguiente retornó a Buenos Aires, ciudad en la que se ocuparía del secretariado del Consulado, cargo que le otorga el Rey Carlos IV de España.
En uso de sus funciones Belgrano hizo lo posible por empezar a poner en práctica sus ideales basados en la educación como herramienta para el desarrollo de la sociedad. En 1797 se le otorgó el grado de capitán de las milicias urbanas de infantería de Buenos Aires, haciendo de esta manera sus primeros pasos en el acercamiento hacia las armas, hecho que mas adelante le diera una carrera que pasaría a la historia.
Nunca dejó de promulgar la educación, quizás ese es uno de los hechos mas destacados de este noble hombre de la historia. En el año 1798 escribió su primer proyecto en el cual esbozaba su idea de una Educación ¨estatal, gratuita y obligatoria¨.
Es insoslayable también que Belgrano colaboró activamente en la fundación del Primer Periódico que tuvo el país el ¨Telégrafo Mercantil, Rural, Político, Económico e Historiográfico del Rio de la Plata¨ (1801). Este periódico salía a la calle dos veces por semana con variados artículos de personajes de la historia como Gregorio Funes, Juan José Castelli, Domingo Azcuénaga, entre otros. De más está decir, que el carácter cuasi revolucionario de estos primeros periodistas de la patria molestaba a las altas esferas del Virreinato. Tal así, que el Virrey del Pino en 1802 ordenó la clausura de el Telégrafo Mercantil el día 17 de octubre.
Un mes antes de esto, Belgrano, junto a Hipólito Vieytes, iniciaban un semanario de Agricultura, Industria y comercio.
En 1806 Belgrano participó de la defensa de la Ciudad ante las Invasiones Inglesas, defensas que no fueron exitosas. Para no jurar lealtad al invasor, se retiró hacia una estancia de su propiedad en la Banda Oriental.
Con la mayoría de la población subversiva completamente a los intereses ingleses el 12 de Agosto se terminó de recuperar la ciudad de Buenos Aires. Tras esta victoria Belgrano fue nombrado Sargento mayor del Cuerpo de Patricios.
En 1807 los ingleses intentaron tomar control nuevamente de Buenos Aires y fueron doblegados por las fuerzas y el pueblo porteño. Belgrano participó de éste, uno de los hechos mas importantes de los orígenes de la historia Argentina, como ayudante del cuartel maestre general, coronel César Balbiani.
Esta victoria elevó enormemente la moral de los ciudadanos de esos años y alimentó el espíritu revolucionario del pueblo.
 

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La situación en Europa previa a la Revolución de Mayo

Es conocido que Durante fines de la edad moderna y principios de la contemporánea, tanto Francia como Inglaterra, tenían políticas expansionistas tanto en lo geográfico como en lo económico. Mientras en Inglaterra se desarrollaba la Revolución Industrial que le agregaba un enorme valor a sus productos, Francia desarrollaba negocios por toda Europa convirtiéndose ambos en las dos mas importantes potencias del viejo continente.
Estas potencias estaban en Guerra por esos años, y entre medio de ambos, estaba España que no supo, por esos entonces, amoldarse a ese nuevo orden.
Sobre fines del siglo XVIII y principios del XIX, España no era una nación que gozaba de un desarrollo industrial importante. Sin embargo subyugaba a sus colonias en América con una Ley de monopolio comercial que hacía que estas solamente pudiesen comerciar con el Reino español.
Inglaterra de todas formas, comerciaba por medio de contrabando con las colonias españolas en América y esto generó una serie de incidentes internos en estas. Estaban quienes hacían negocios con el contrabando y quienes, fieles a la corona española y con las leyes a su favor, pretendían seguir con el esquema ya impuesto.
En enero de 1808 Napoleón Bonaparte invadió con éxito Portugal, y a través de esta conquista bloqueó a uno de los principales aliados de Inglaterra. Napoleón había decretado un bloqueo naval a Inglaterra, mediante el cual los barcos de bandera inglesa no podían ingresar a la Europa Continental.
Ante la lejana posibilidad de hacerle frente al poderío francés, que rodeaba a España por todos los flancos, Carlos IV, Rey de España, abdica al trono a favor de su hijo Fernando VII, quien cedió su poder a los franceses. Es entonces, en 1808, que José Bonaparte, hermano de Napoleón se hace cargo del gobierno español. Tanto Carlos IV como Fernando VII fueron trasladados a Francia e incluso este último gozó de enormes privilegios al convertirse prácticamente en un súbdito del emperador francés, que llegó hasta a denunciar a quienes osasen volverlo a poner en el trono.
Solo la Junta Central de Sevilla se mantuvo al margen del dominio francés, pero solo por un par de años, ya que el 13 de enero de 1810, cayó en poder de las fuerzas de Napoleón. Esta noticia llegó a Buenos Aires el 13 de mayo de 1810.
 

La situación en la Argentina colonial y el primer intento de Revolución

La noticia de la caída de Carlos IV y posteriormente de Fernando VII, en manos de los franceses llegó a Buenos Aires en Agosto de 1808.
Por esos entonces el Virrey Santiago de Liniers, gozaba de cierta popularidad por ser considerado por la gente un héroe al haber encabezado las luchas por la reconquista de Buenos Aires, durante las Invasiones Inglesas.
Aún así, el origen francés de Liniers, hacia dudar de su lealtad a la corona española por un lado y atentaba contra los intereses de los contrabandistas que negociaban con los ingleses por el otro. No se hizo esperar un intento de Revolución que fue encabezado por Martín de Álzaga, quien avanzó hacia el Cabildo mediante una protesta popular en enero de 1809. Este avance tenía el apoyo del Gobernador de Montevideo, Francisco Javier de Elío, quien además de no reconocer la autoridad del Virrey, formó su propia junta de gobierno independiente de Buenos Aires.
Liniers fue defendido por las milicias criollas, mantenido en su cargo y Álzaga logró ser detenido.
 

La llegada de Cisneros

El Virreynato de Liniers era interino y provisional. En 1809, llegó de la Junta de Sevilla un Virrey instalado por el Consejo de Sevilla, Baltasar Hidalgo de Cisneros.
Con la llegada de Cisneros al poder del Rio de la Plata, Montevideo, vuelve a alinearse con el poder del virreynato y su Junta es disuelta.
Cisneros estuvo presionado por los problemas económicos que yacían en la región.
En noviembre de ese año, Cisneros puso en marcha un Reglamento de Libre Comercio que abría los mercados para evitar el crecimiento desmesurado que el contrabando estaba teniendo, pero favorecía notablemente, y casi con exclusividad, al comercio inglés. De esta manera se pasaba de un monopolio español a un casi monopolio inglés.
Si bien la situación económica mejoró, la situación política seguía en decadencia, ya que solo se cambiaba los nombres de los privilegiados, pero las situaciones de conflicto permanecían.
De todas maneras el poder de Cisneros estaba supeditado al mantenimiento en pie de la Junta de Sevilla, que se mantenía al margen del imperio napoleónico. Esta inestabilidad era bien sentida a lo largo de América Latina. Ya se escuchaba cada vez mas fuerte el hecho de que al no haber un Rey en España, las Indias debían gobernarse a si mismas.
 

La convocatoria para el 22 de mayo

La Junta de Sevilla, último bastión de la corona española, cayó en manos de Napoleón el 13 de enero de 1810, la noticia llegó a Montevideo y rápidamente se propagó por toda la región.
En Buenos Aires se conformaron dos posiciones. La primera, mas débil, que deseaba permanecer bajo el dominio español, y quienes, concientes de la acefalía española, buscaban la independencia total.
No se hizo esperar el reclamo y el día 20 de mayo los partidarios de la Independencia Total, comisionaron a Martín Rodríguez y a Juan José Castelli, para ir a pedirle a Cisneros que convocara un Cabildo Abierto para decidir la suerte del Virreinato.
Cisneros se sintió impotente, ante el pedido forzoso de Rodríguez y Castelli y aceptó que se realizará un Cabildo abierto el día 22 de mayo de 1810.
 

La Legión infernal y el 22 de mayo

Domingo French y Antonio Luis Beruti encabezaban un grupo que se dio a conocer como la ¨Legión Infernal¨. En este grupo organizado por French y Beruti, formaban parte unos 600 jóvenes de ideología revolucionaria y activista, y tenían el apoyo del Jefe del Regimiento de Patricios, Cornelio Saavedra.
Desde el 21 de mayo este grupo manifestante, se hizo presente en las mediaciones del Cabildo dotados de armas de fuego y puñales, intentando garantizar la realización del Cabildo.
Para el Cabildo Abierto había repartidas unas 600 invitaciones, entre las cuales se encontraban representados todos los lineamientos.
La Legión Infernal se encargó de que solo 251 personas llegasen al Cabildo para poder expresar su posición. A pesar de las quejas plasmadas por algunos realistas que pudieron llegar, el 22 de Mayo de 1810 se realizó el Cabildo Abierto, con la ausencia de cientos de invitados que fueron frenados.
Al final de la reunión se determinó la deposición del Virrey Cisneros y la conformación de una nueva Junta de Gobierno.
 

Las primeras escarapelas

La votación que se realizó el 22 de mayo de 1810. Se contó voto por voto el día 23 por la mañana. El día 24 de mayo Cornelio Saavedra y Juan José Castelli, lograron obtener la renuncia de Cisneros para que a la mañana siguiente se designara una nueva junta de gobierno.
La mañana del 25 de mayo la Legión Infernal se encargó de repartir escarapelas entre los pobladores que llegaban a las mediaciones del Cabildo.
No se sabe a ciencia cierta que color tenían estos distintivos. Algunos historiadores se inclinan por creer que se utilizaron los colores rojo, azul y blanco, debido a la influencia francesa de la revolución.
Dentro de los revolucionarios existían quienes estaban convencidos de que se le debía a Francia, y su ocupación en España, la posibilidad de generar una revolución en Buenos Aires.
Otros que defienden esta teoría del azul, blanco y rojo, indican que podrían venir de las telas tomadas como botín de guerra, durante la ocupación inglesa en Buenos Aires.
Es una posibilidad importante, el hecho de que no se repartiera a todos los presentes una escarapela cosida con los tres colores, sino aleatoriamente se les entregaba una, dos o tres cintas. De allí que se pueda interpretar que las diferentes facciones estuviesen con ¨azul y blanco¨ unas y ¨rojo y blanco¨ otras. Es poco probable el hecho de que hayan habido dos diferentes ideologías representadas, ya que solamente ¨La legión infernal¨, repartió escarapelas.
Otros, se inclinan por la hipótesis de que simplemente se repartió una cinta roja que los diferenciaba del resto por el hecho de tener un distintivo en la solapa y nada mas.
Otra hipótesis enuncia la posibilidad de que las escarapelas fueran rojas y blancas, basados en la idea de que esos serían los colores de la nueva nación.
Lo concreto es que no hay nada que demuestre ninguna de las teorías, pero si se puede decir que son casi nulas las posibilidades de que el celeste y blanco haya aparecido el 25 de mayo de 1810.
 

La primera Junta de Gobierno y la salida de Belgrano

El 25 de mayo de 1810 se elige, mediante un Cabildo Abierto, la primera junta de gobierno que tiene carácter de provisional.
Esta primera Junta de Gobierno esta encabezada por Cornelio Saavedra como Presidente. Fueron sus vocales, Manuel de Azcuenaga, Manuel Alberti, Manuel Belgrano, Juan José Castelli, Juan Larrea y Domingo Matéu y los puestos de secretarios fueron cubiertos por Mariano Moreno y Juan José Paso.
Este fue el primer gobierno patrio que gobernó autónomamente del Consejo de Regencia que estaba bajo el mando de los Bonaparte, en nombre de Fernando VII, que por esos entonces se encontraba en Francia sin poder alguno sobre España, generando así una posición media entre los independentistas y los realistas.
Manuel Belgrano era una de las personas mas capacitadas de esta primera junta, y, además de eso, era una de las principales voces que defendía la independencia plena. Esta actitud, generaba un cierto malestar entre algún sector de la junta que perseguía intereses opuestos a los de Belgrano.
Castelli, otros de los hombres destacados de ese momento, es enviado al Alto Perú, por considerarse ese lugar, como el mas peligroso bastión realista.
Manuel Belgrano, por otra parte, es designado Comandante de las fuerzas destinadas a la Banda Oriental, y en septiembre de 1810 se lo designa como General en Jefe de la Expedición militar a los pueblos de la Banda Oriental, Santa Fe, Entre Rios y el Paraguay.
Belgrano aceptó esta empresa a pesar de no ser un brillante militar. De hecho, ni siquiera lo era, ya que sus estudios, como lo vimos mas atrás, estuvieron vinculados al derecho.
El día 19 de diciembre de 1810 Manuel Belgrano obtiene su primer victoria militar en Campichuelo.
 

La escarapela de Moldes, La primer ¨Celeste y Blanca¨

Poco se sabe de José de Moldes y sin embargo es grande la importancia de este personaje en la historia de los colores patrios, ya que el primer documento fidedigno que presenta los colores celeste y blanco en el territorio nacional, corresponden a un oficio librado por este hombre.
José de Moldes nació en la ciudad de Salta en el año 1785. Desarrolló sus estudios en derecho en España, los cuales no fueron culminados, debido a que decidió volcarse al ámbito militar, formando parte de un selecto grupo de hombres denominado ¨Cuerpo de Guardias del Rey¨.
Conoció en España a Francisco de Miranda, y se cree que este hecho pudo influenciarlo en sus férreas ideas independentistas, incluso formó parte de varias asociaciones europeas que pregonaban la independencia de las Colonias en América.
Luchó contra la ocupación francesa en España en defensa de Carlos IV y cayó prisionero de los franceses en 1808. Al año siguiente, logró escapar y se embarcó hacia América, donde empezó a formar parte activa de las intenciones locales de independizarse definitivamente de la Corona española.
Una vez en América formó parte de las logias masónicas Lautaro y Caballeros Racionales, ambas de ideas completamente revolucionarias e independentistas.
José de Moldes fue designado Teniente Gobernador de Cuyo, por la Junta de Gobierno, en el mes de septiembre de 1810.
El 31 de diciembre de ese mismo año desde la ciudad de Mendoza, Moldes, le hizo un requerimiento al Gobierno de la junta, mediante el cual le pedía que se aprobara una escarapela nacional:

¨(...)que he formado con alusión al Sur, celeste, y las puntas blancas
por las manchas que tiene este celaje que ya vemos despejado¨. (1)

No existe ninguna documentación que indique porque Moldes eligió estos colores, pero hay teorías que indican que el motivo por el cual habría elegido estos colores tienen relación con los que la masonería inglesa yorkiana utiliza en sus mandiles. Estos colores representarían de acuerdo a esta teoría el ideario masónico de Libertad, Igualdad y Fraternidad.
Otra teoría, mas firme indica que los colores de esta primera escarapela, correspondían a los de la casa de Borbón. En el caso de Moldes, esto es poco probable. A pesar de que los colores lógicos para mostrar lealtad a Fernando VII, serían el celeste y blanco (tonos característicos de la casa), el gobernador cuyano era de los partidarios de la Independencia plena, y no parcial como se venía dando.
Moldes tuvo un papel bastante ambiguo durante el periodo revolucionario. A tal punto que a pesar de haber colaborado activamente con Belgrano, ser amigo personal de Martín Miguel de Güemes (también salteño) y de haber sido el reorganizador de las tropas criollas tras las derrotas de Belgrano en el Norte, termina enemistándose con Pueyrredón y con el mismo Manuel Belgrano (principalmente por contradecir a éste último en cuanto a sus ideas monárquicas), quien luego de mostrarse opuesto a ciertas ideas con Godoy Cruz, es encarcelado.
El mismo José de San Martín lo pone en prisión en Chile, lugar del cual escapa, para viajar a Buenos Aires en 1819 y hacer frente al gobierno. El 18 de Abril de 1824 José de Moldes muere envenenado.
 

La travesía de Belgrano

Luego de su victoria en Campichuelo , y ya entrado el año 1811, Belgrano tuvo derrotas en Paraguari y en Tacuarí. Viajó entonces con su ejército a Concepción del Uruguay y allí designó como Segundo Jefe Interino a José Gervasio Artigas, y entregó el mando de la expedición a José Rondeau, para luego marchar a Buenos Aires y responder las acusaciones que se habían fijado en su contra, en cuanto a un mal desempeño como Jefe de la Expedición al Paraguay.
Belgrano se presentó en Buenos Aires y se defendió de tales cargos, en el curso de un proceso que culminó en el mes de agosto, quedando cerrado y recuperando los cargos que le habían sido quitados cuando se dudó de su integridad.
Cuatro meses mas tarde, en el mes de noviembre, Manuel Belgrano fue designado como Coronel del Regimiento Nº1 (Primer Tercio de Patricios).
Esto sucedía en Buenos Aires, pero mientras tanto, las tropas españolas atacaban incesantemente las costas del Rio Paraná desde el Uruguay.
El 24 de enero de 1812, el Triunvirato ordenó a Belgrano partir a la ciudad de Rosario, al frente de un cuerpo de Ejército que tenía como fin defender estos persistentes ataques.
Belgrano se instaló en la Capilla del Rosario el 7 de febrero, con la intención de crear una batería que cumpliera con la misión que se le había encomendado.
Este magno emprendimiento, requería entre otras cosas un distintivo que hiciera diferenciar a las tropas propias de las enemigas. En tal sentido el 13 de febrero de 1812, envió a Buenos Aires la siguiente nota:
 

“Excelentísimo señor: Parece que es llegado el caso de que V.E. se sirva declarar la escarapela nacional que debemos usar para que no se equivoque con la de nuestros enemigos y no haya ocasiones que puedan sernos de perjuicio, y como por otra parte observo que hay cuerpos del ejército que la llevan diferente, de modo que casi es una señal de división que, si es posible, debe alejarse, como V.E. sabe, me tomo la libertad de exigir de V.E. la declaración que antes expuse. Dios guarde a V.E. muchos años.
Rosario, l3 de febrero de 1812”. (2)

La respuesta del Triunvirato no se hizo esperar, y el 18 de febrero de 1812, decretó:

“En acuerdo de hoy se ha resuelto que desde esta fecha en adelante, se haya, reconozca y use, la escarapela nacional de las Provincias Unidas del Río de la Plata, declarándose por tal la de los colores blanco y azul celeste y quedando abolida la roja con que antiguamente se distinguían”. (3)

Este decreto, que estaba firmado por todos los miembros del Triunvirato, fue enviado a cada una de las provincias para su adopción inmediata y se le llevó de forma especial a los tres Jefes de las fuerzas mas importantes replegadas en las Provincias Unidas del Rio de la Plata. Ellos eran Manuel Belgrano, a quien se le estaba respondiendo el petitorio con el decreto, a Juan Martín de Pueyrredón, quien estaba a cargo del Ejército del Norte, y a José Gervasio Artigas, a cargo en la banda Oriental.


Escarapela Aprobada en 1812


 

Por qué Belgrano Sugirió el Celeste y el Blanco

Está claro que la primera documentación sobre los colores no parten de la mano de Belgrano, sino de José de Moldes, quien, desde Mendoza, ya había sugerido, en 1810, lo mismo que se le concediera a Manuel Belgrano en 1812.
No hay ninguna prueba fidedigna con la que se pueda afirmar que estas dos escarapelas tengan una relación directa, aunque es notorio que ambos hombres habían elegido estos colores para diferenciarse del enemigo europeo.
Son numerosos los historiadores que afirman que los colores elegidos por Belgrano tienen relación con su devoción a la Virgen de Luján. El manto de la misma es de colores celeste en las orillas y blanco en el centro. Las costuras del manto son en color dorado, por lo que el tono del sol estaría también allí representado. Pero al momento en que Belgrano sugirió los colores, estos no incluían el dorado, sino que solo pidió una escarapela con el celeste y el blanco.
La teoría porteña, que aceptan algunos historiadores, indica que los colores celeste y blanco fueron los adoptados porque estos responden a la mas antigua tradición de la Ciudad de Buenos Aires y responden a la consagración de la liturgia católica, representativa del misterio de la Inmaculada Concepción de la Virgen María. En tal caso se le atribuye a Belgrano que utilizó estos colores no por su devoción hacia la Virgen de Luján, sino por la que sentía por la Virgen María.
La teoría de la inspiración en el cielo por parte de Belgrano, es completamente desterrada por la mayoría de las investigaciones hechas al respecto.
La teoría de la modificación de los tres colores de la Legión infernal (azul, blanco y rojo), hacia el celeste y blanco es sustentable en el hecho de que Manuel Belgrano pudo haber suprimido el rojo para no confundirse con las tropas enemigas cuyo pabellón tenía ese tono.
La mas firme de todas las ideas corresponde a la idea de que el Primer Gobierno Patrio, le juró fidelidad a Fernando VII y no a España. Esta postura, de cierto tono ambiguo, hacía que no se pudiese defender la bandera española, pero tampoco hacer uso de un color propio, por lo cual, los colores azul-celeste y blanco, eran los apropiados para poner de manifiesto la defensa de un rey inexistente en lo práctico (ya que Fernando VII ni siquiera estaba físicamente en su reino). Estos colores eran los propios de la casa a la cual pertenecía el depuesto Rey: La casa de Borbón.
 

El origen de los colores de la casa de Borbón

La casa de Borbón, es originaria de Francia y es en ese país donde comienza a desarrollarse, llegando a ocupar el trono a través de Enrique IV en el año 1589. Poco mas de un siglo mas tarde, en el año 1700, la casa de Borbón llega a ocupar el trono de España a través de Felipe V, quien con una breve interrupción en 1724, gobierna hasta 1746. A Felipe V lo sucede Fernando VI hasta 1759, quien, a su muerte es reemplazado en el trono por Carlos III, a quien es atribuible el uso de los colores celeste y blanco.
Carlos III fue un dogmático católico. En el año 1760 mediante presiones a las cortes, logra que estas declaren a la Virgen María, patrona del Reino.
En octubre de 1771 instituye una corporación de caballeros a la cual llamó ¨Real y distinguida Orden de Carlos III¨.
La orden se distinguía del resto por el uso de una cruz dorada que contenía la imagen de la Inmaculada Concepción, la cual estaba vestida con una túnica blanca y manto celeste. Esta insignia pendía desde el pecho con una cita con los mismos colores. A partir de ese momento, los hijos de la casa comenzaron a utilizar el celeste y el blanco como distintivo, así como también muchos nobles a quienes se les había concedido la pertenencia a la Orden del Rey Carlos III.
En 1788 Carlos IV es consagrado Rey, tras la muerte de Carlos III. En 1804, Carlos IV modifica el uso de los símbolos de la Orden de Carlos III, y crea los reglamentos por los cuales se les daba un marco formal al uso de los distintivos. Es desde ese momento en que la banda pasa a tener tres franjas iguales de color celeste en las orillas y blanca en el centro. Esta misma banda es la que hasta el día de hoy utilizan los hijos de la casa de Borbón.
 

La primer Bandera de la patria

El sentimiento emancipador de Belgrano, se refleja en un oficio que envía a Buenos Aires el 26 de febrero de 1812, donde rezaba lo siguiente:
“(...)Las banderas de nuestros enemigos son las que hasta ahora hemos usado; pero ya que V.E. ha determinado la escarapela nacional con que nos distinguiremos de ellos y de todas las naciones, me atrevo a decir a V.E. que también se distinguieran aquéllas, y que en estas baterías no se viesen tremolar sino las que V.E. designe. ¡Abajo, Excelentísimo Señor, esas señales exteriores que para nada nos han servido y con las que parece que aún no hemos roto las cadenas de la esclavitud!”.

Belgrano ya había obtenido que se aprobara el uso de la escarapela por parte del triunvirato, pero no conforme con ello, fue por mas, y le pidió a Doña María Catalina Echeverría que confeccionara una bandera con los colores que surgían de la escarapela nacional. Belgrano creía conveniente que la segunda Batería, a la que iba a llamar ¨Independencia¨, se inaugurara jurando los soldados fidelidad a una bandera propia y no a una enemiga.
El 27 de febrero de 1812, Manuel Belgrano unió a las baterías Libertad e Independencia a las orillas del Rio Paraná. Cosme Maciel (según una leyenda rosarina), izó por primera vez una bandera nacional, confeccionada por la rosarina María Catalina Echeverría de Vidal, quien tomando los colores de la escarapela, fabricó una enseña de tonos azul-celeste y blanco.
Existen pocos datos de esta primera bandera, aunque se cree que la misma es la que actualmente está en el Museo Histórico de la Casa de la Libertad de la Sociedad Geográfica e Historia de Sucre (Bolivia). La enseña fue enviada por un Párroco que la encontró detrás de un cuadro en el año 1883. En teoría Belgrano mismo la habría escondido allí tras replegar sus tropas, luego de las derrotas en Ayohuma y en Vilcapugio, y dirigirse hacia Jujuy. Camino hacia la provincia del Nordeste argentino, Belgrano hizo escala en la Capilla de Tirirí, situada en el Curato de Macha, donde habría escondido la bandera con el objeto de que esta no fuera capturada por las manos enemigas.
Esta bandera encontrada en 1883 es de colores blanco, celeste y blanco en rayas verticales. Esta teoría es expresada por Armando Piñeiro quien es citado por Mariano Saravia en su libro ¨embanderados¨ y mencionado también en un informe del gobierno de Salta quien gestionó el retorno al país de esta bandera con el gobierno de Bolivia. Luego de muchas misiones diplomáticas enviadas a Bolivia para la recuperación de este ¨supuesto¨ estandarte de Belgrano, el gobierno Boliviano envió una réplica exacta del mismo al gobierno de Salta. La ¨bandera de Macha¨ (como ha sido conocida en Bolivia), esta expuesta hoy en una vitrina en el Museo de la Independencia, en la ciudad de Sucre.
De acuerdo a otros historiadores, la teoría de la Capilla de Tirirí no es válida, y los colores de esta primera bandera serían blanco del lado del asta y celeste del lado del vuelo. Esta forma fue utilizada por San Martín en su gesta emancipadora. La bandera del ejército de los andes tiene dos franjas verticales una celeste y otra blanca.
Existe otra versión, que defiende, entre otros, Alberto Perazzo (presidente de la Asociación Argentina de Vexilología) en su libro ¨Nuestras Banderas¨, en donde se muestra la bandera del 27 de febrero de 1812 con dos mitades horizontales, una superior blanca y una inferior de color celeste.




Versión de la capilla de Tirirí Otra probable Bandera Otra probable bandera


Esta teoría surge del hecho de que cuando Belgrano le entrega el mando del Ejército del Norte a San Martín, le hace entrega también de la bandera, la cual es modificada por el Libertador de América en Mendoza, antes de cruzar a Chile, agregándole el escudo aprobado el 13 de marzo de 1813 por la Asamblea.
Este hecho es probable, solo que quizás no se tenga en cuenta que la bandera del Ejército de los Andes tenía dispuestos los colores de forma vertical y no horizontal, y el escudo estaba inclinado.
En concreto, no hay información fidedigna al respecto de cómo eran exactamente los colores de esta primera bandera nacional.
La primera documentación respecto de tres colores que apareció en la historia proviene desde el Uruguay. Allí el Gobernador de Montevideo, Gaspar Vigodet, quien en un oficio enviado al ministro de Estado español, en octubre de 1813 informaba:

¨Los rebeldes de Buenos Aires han enarbolado un pabellón con dos listas azul-celeste a las orillas y una blanca en el medio¨. (4)


 

El juramento del 27 de febrero de 1812

Con la inauguración de la segunda batería, llamada por Belgrano ¨Independencia¨, se reunieron en conjunto a la batería ¨Libertad¨, en las barrancas del Río Paraná, en la ciudad de Rosario, hoy provincia de Santa Fe, y montado en su caballo, elevó su sable al cielo exclamando:

¨Soldados de la Patria:
En este punto hemos tenido la gloria de vestir la escarapela nacional que ha designado nuestro excelentísimo gobierno: en aquel, la Batería de la Independencia; nuestras armas aumentarán las suyas; juremos vencer a nuestros enemigos, interiores y exteriores, y la América del Sud será el templo de la Independencia, de la unión y de la libertad.
En fé de que así lo jurais decid conmigo ..... ¡Viva la Patria!¨


 

El rechazo del Triunvirato y la rebeldía de Belgrano

En Buenos Aires no se aceptó la propuesta de Belgrano, y no solo eso, sino que se le hizo saber a través de una carta que Rivadavia le envió, el 3 de marzo de 1812, dándole la orden a Belgrano de que guardara la enseña y volviera al uso de la española.
Manuel Belgrano, el 27 de febrero de 1812, había sido nombrado por el Triunvirato Jefe del Ejército del Perú, con el grado de General, y con este nombramiento, recibió la orden de dirigirse hacia Salta, para reemplazar en el mando del Ejército norteño a Juan Martín de Pueyrredón, quien venía siendo derrotado por las tropas realistas.
Belgrano no conoció la carta de Rivadavia en lo inmediato, debido a que cuando la carta llegó a Rosario, ya se había puesto en marcha para el Norte del país. El 26 de marzo recibió el mando del Ejército del norte en Posta de Yatasto.
Una vez en Jujuy, el 25 de mayo de 1812, Belgrano le pidió al Obispo de Jujuy, Juan Ignacio Gorriti, que bendiga la bandera, durante los festejos por el Segundo Aniversario de la Revolución de Mayo.
Esto fue informado por parte del General, al Triunvirato mediante un oficio fechado el 29 de mayo de 1812:
 

¨(...) El pueblo se complacía de la señal que ya nos distingue de las demás naciones, no confundiéndonos igualmente con los que a pretexto de Fernando VII tratan de privar a la América de sus derechos y usan las mismas señales que los españoles subyugados a Napoleón (...)¨. (5)

El oficio llegó a Buenos Aires, y la respuesta del Triunvirato no se hizo esperar y el 27 de junio le escribió:

¨(...)La demostración con que Vuestra Señoría inflamó a las tropas de su mando enarbolando la bandera blanca y celeste, es a los ojos de este gobierno una influencia capaz de destruir los fundamentos con que se justifican nuestras operaciones y las protestas que hemos anunciado con tanta repetición, y que en nuestras relaciones exteriores constituyen las principales máximas políticas que hemos adoptado. Ha dispuesto este gobierno que haga pasar como un rasgo de entusiasmo el enarbolamiento de la bandera blanca y celeste, ocultándola disimuladamente y sustituyéndola con la que se le envía, que es la que hasta ahora se usa en esta fortaleza; procurando en adelante no prevenir deliberaciones del gobierno en materia de tanta importancia. El gobierno deja a la prudencia de Vuestra Señoría mismo la reparación de tamaño desorden, pero debe prevenirle que ésta será la última vez que sacrificará hasta tan alto punto los respetos de su autoridad y los intereses de la nación que preside y forma, los que jamás podrán estar en oposición a la uniformidad y orden. Vuestra Señoría a vuelta de correo dará cuenta exacta de lo que haya hecho en cumplimiento de esta superior resolución.” (6)

Belgrano se excuso respondiendo a la oposición del Triunvirato el día 18 de julio de 1812, en un oficio como General a cargo del Gobierno de Jujuy.

¨Debo hablar a V.E. con la ingenuidad propia de mi carácter, y decirle, con todo respeto que me ha sido sensible la represión que me da en su oficio de 27 del pasado, y el asomo que hace de poner en ejecución su autoridad contra mí, si no cumplo con lo que me manda relativo a la Bandera Nacional, acusándome de haber faltado a la prevención de 3 de marzo, por otro tanto que hice en el Rosario. Para hacer ver mi inocencia, nada tengo que traer más a la consideración de V.E., que en 3 de marzo referido no me hallaba en el Rosario, pues conforme a sus órdenes del 27 de febrero, me puse en marcha el 1º, o 2, del insinuado marzo, y nunca llegò a mis manos la comunicación de V.E., que ahora recibo inserta, pues a haberla tenido, no habría sido yo el que hubiese vuelto a enarbolar la bandera como interesado siempre en dar ejemplo de respeto y obediencia a V.E., conociendo que de otro modo no existiría el orden, y toda nuestra causa iría por tierra... no había bandera, y juzgué que sería la blanca y celeste la que nos distingue como la escarapela, y esto, con mi deseo de que en estas provincias se cuenten como una de las naciones del globo, me estimuló a ponerla. Vengo en estos puntos, ignoro como he dicho, que aquella determinación, los encuentro fríos, indiferentes, y tal vez, enemigos, tengo ocasión del 25 de mayo, y dispongo la Bandera para acalorarlos y entusiasmarlos, ¿y habré, por esto, cometidoun delito...?. La Bandera la he recogido, y la desharé para que no haya ni memoria de ella... pues si acaso me preguntaren por ella, responderé que se reserva para el día de una gran victoria por el Ejército, y como ésta está lejos, todo lo habrán olvidado y se contentarán con el que se les presente (...)¨. (7)

Un par de semanas mas tarde, y a la vista del avance de los realistas por el Norte, comienza el histórico ¨éxodo jujeño¨, que consistió en vaciar completamente la ciudad para que cuando el enemigo llegase, se encontrara con que no tenía como reabastecerse. La decisión de Belgrano, tuvo como base, el no poder defender la plaza teniendo a su cargo poco mas de 1000 soldados.
 

La primer bandera celeste y blanca flamea en Buenos Aires

El 23 de agosto de 1812 por primera vez se izó en la ciudad de Buenos Aires una bandera celeste y blanca. No se sabe a ciencia cierta como estaba confeccionada, pero es probable que la misma haya tenido la misma relación de franjas que la bandera de españa (1:2:1), pero con los colores celeste y blanco de la casa de Borbón, a la cual, la Junta de Gobierno le había jurado fidelidad a través del inexistente Rey Fernando VII.
 


Bandera que en teoría habría flameado en Buenos Aires el 23 de Agosto de 1812.

 

Del éxodo jujeño a Tucumán.

El Triunvirato ordena al Gral. Manuel Belgrano retirarse hasta Córdoba, distancia mas que importante, teniendo en cuenta que traía un pueblo entero a cuestas.
Belgrano no cumplió con esta orden totalmente, ya que consideró que no podía huir eternamente del enemigo, y le hizo frente en Las Piedras, el 3 de septiembre de 1812, tres semanas mas tarde, el 24 de septiembre, el Ejército del Norte, al mando del Gral. Manuel Belgrano, somete a los realistas en Tucumán, en una de las mas importantes victorias en pos de la Independencia.
Por desgracia esta victoria quedó en la historia con la bandera guardada por ordenes del Triunvirato.
La algarabía vivida por esos entonces, por parte del Ejército y la enorme moral que tenían luego de magnas victorias, hizo que Belgrano decidiera perseguir a los realistas hasta Salta, desobedeciendo una vez mas al Triunvirato que había dado la orden de combatir a Artigas en Montevideo, y llevando enarbolada la bandera celeste y blanca.
 

La primera Asamblea Constituyente, 31 de enero de 1813

El 24 de octubre de 1812 el Triunvirato convocó a elecciones para designar diputados que representaran a cada una de las provincias en una Asamblea General Constituyente, aduciendo que ante la ausencia de Fernando VII, en aparente eterno cautiverio. El objeto de la Asamblea era declarar la independencia y votar una Constitución.
La Asamblea tuvo lugar en la ciudad de Buenos Aires el 31 de enero de 1813, y pasó a la historia como ¨La Asamblea del año XIII¨, que fue presidida por Carlos María de Alvear, quien no era partidario de la Independencia.
La reunión no logro ninguno de los objetivos planteados para lo cual fue convocada, pero se lograron ciertos acuerdos que abrieron la puerta a lo que se diera posteriormente.
Entre los acuerdos estuvieron el hecho de suprimir el nombre de Fernando VII de todas las ceremonias que se realizasen de ahí en adelante, y la creación del escudo nacional, mediante decreto del 13 de marzo de 1813.
Entre los acuerdos que se lograron, los diputados representantes, convinieron en el uso de la bandera celeste y blanca
 

Belgrano en Salta: juramento y bautismo de fuego de la celeste y blanca

Con el entusiasmo de sus victorias en suelo tucumano, el Ejército del Norte, fue conducido hacia Salta.
El 13 de febrero de 1813, en el Rio Pasaje (a este río hoy se lo llama Juramento), el General Manuel Belgrano hizo jurar a su tropa fidelidad a la Asamblea y enarboló una bandera celeste y blanca.
Una semana mas tarde la bandera tendría su bautismo de fuego. El 20 de febrero de 1813, con la ayuda de Martín Miguel de Güemes, Manuel Belgrano sometió a los realistas en Salta.
Mientras tanto en Buenos Aires, celebraban y festejaban con gozo el logro del General Manuel Belgrano.
Esta muy claro que la victoria de Salta, si bien no logró la Independencia plena de la nación, si generó un importante avance en la idea revolucionaria que el comandaba.
Este bautismo de fuego con gloria, fue plasmado en las actas de la Asamblea a la cual se le había jurado fidelidad:
 

¨En obedecimiento a este soberano decreto se presentó al gobierno con las demás autoridades en la sala de sesiones y dirigiéndose aquel a la representación soberana de los pueblos, protestó con el más digno encarecimiento la sinceridad con que felicitaba a la asamblea al ver exaltado el pabellón de la patria en el primer período de su feliz instalación (...)¨ (8)

En este acta se nota claramente que ya hay un apoyo mas marcado al uso de la enseña celeste y blanca. Aquí se nota el cambio de postura que a poco mas de un año de aquella carta de Rivadavia, se imponía en el Gobierno situado en Buenos Aires.
A pesar de eso la Enseña patria seguía sin tener una ley que la cobijara. Algunos historiadores sostienen que sí la hubo en 1813, pero que ese documento se perdió.
Lo concreto es que comenzaba a existir un aval para lo que Belgrano venía haciendo de hecho.
El 25 de mayo, cuando se conmemoró el tercer aniversario de la Revolución de Mayo, ya no se levantó en Buenos Aires la enseña española. Tampoco se izó una bandera propia, pero el hecho igual tuvo una importante relevancia.
Ese mismo día Belgrano le hizo entrega a la Provincia de Jujuy de un Gallardete que hoy se utiliza en esa provincia como Bandera, y que expresa en el art. 1º de la Ley Provincial Nº 4816:

Artículo 1º.- Adóptase a la "Bandera Nacional de Nuestra Libertad Civil", así denominada por el Cabildo de la ciudad de San Salvador de Jujuy en el acta respectiva del 25 de mayo de 1813 y que fuera entregada a éste y a su pueblo por el General Doctor Don Manuel Belgrano, como "Bandera de la Provincia de Jujuy". (9)

 


Gallardete donado por Manuel Belgrano el 25 de mayo de 1813 en el Cabildo de San Salvador de Jujuy

A lo largo del año la celeste y blanca de Belgrano empezó a ganar lugares en Buenos Aires, ganando aceptación principalmente popular. Es el 26 de octubre de ese año que Vigodet envía desde Montevideo aquel oficio hacia España, que demuestra que Buenos Aires se estaba tiñendo de los colores con que Belgrano estaba sometiendo a los realistas en el norte.

 

La bandera de Belgrano viaja a Potosí

Luego de eso Belgrano se instala en Potosí, que por esos entonces pertenecía al Virreinato del Río de la Plata, el 19 de junio de 1813. Allí se dedicó a reorganizar administrativamente la zona. Desde mayo de ese año se estaban reclutando soldados para la causa, bajo una bandera celeste en los extremos, blanca en el centro que rezaba, según una versión:
 

¨A las armas por la Independencia de la América del Sud en el Ejército de las Provincias Unidas del Río de la Plata, bajo la protección de su Generala Nuestra Señora de Mercedes¨ (10)

Es de destacar que la tropa que logró reunir Belgrano en Potosí carecía de medios suficientes para mantenerse, y mucho menos para hacer frente a los realistas.
Logró reunir a apenas un grupo de aborígenes sin la adecuada instrucción militar y esto hizo, en gran parte, que cayera derrotado en Vilcapugio el 1 de octubre y en Ayohuma el 14 de noviembre de 1813. A raíz de estas derrotas, Belgrano decidió replegarse bajando hasta Jujuy.
En este viaje es donde nació la idea de que Belgrano habría escondido la bandera detrás de un cuadro en la Capilla de Tirirí.
De Jujuy se dirigió a Tucumán. En el transcurso de ese viaje, en Posta de Yatasto, el 14 de enero de 1814, le entregó el mando del Ejército del Norte al Gral. José de San Martín.
 

La banda bicolor del Director Supremo

Las Provincias Unidas del Río de la Plata, a partir de la Asamblea del año XIII estaba presidido por un Director Supremo en quien se concentraba la Suprema Potestad Ejecutiva.
Se lo debía llamar Excelencia.
Estos dictámenes resultaron de la sesión del día 26 de enero de 1814, donde también se ordena que quien ocupe el cargo de Director Supremo deberá vestirse con una banda de color azul y blanco:
 

¨Art. 3º El Director Supremo de las Provincias Unidas llevará una banda bicolor, blanca al centro y azul a los costados, terminada en una borla de oro, como distintivo de su elevada representación (...)¨. (11)

La primer banda que se confeccionó, fue hecha para el Director Supremo Gervasio Antonio de Posadas, y los colores que se utilizaron fueron el celeste y el blanco.

 

La vuelta al trono de Fernando VII

En el mes de Julio de 1812, el Duque de Wellington, derrota por primera vez a Napoleón Bonaparte en Arapiles. Este militar inglés comienza a doblegar a las tropas francesas hasta que el 18 de junio de 1815 lo vence definitivamente en Waterloo lo que genera la abdicación definitiva del militar francés.
El 24 de marzo de 1814, Fernando VII cruza la frontera de Francia y retorna al país que lo tenía por Rey.
En abril del mismo año las tropas del Gral. Elío se ponen a disposición de Fernando VII para recuperar el trono perdido.
Fernando VII recupera la corona a cambio de neutralidad en la Guerra por un lado y de un perdón incondicional a los partidarios de José Bonaparte.
En mayo de 1814, habiendo recuperado el trono, se embarcó en pos de recuperar su poder en las colonias americanas, pero ya era demasiado tarde para esto, ya que la mismas estaban en pleno proceso independentista.

Retrato de Fernando VII, confeccionado por el pintor Francisco Goya (Pintura que se encuentra en el museo municipal de Santander), donde se puede ver la banda celeste y blanca de la Orden de Carlos III

 

1815 y el avance del celeste y el blanco

las derrotas de Belgrano en el Norte, hicieron que el Gobierno lo reemplace en aquella región por el Gral. José de San Martín. Belgrano fue requerido en Buenos Aires donde debía dar cuenta de sus derrotas. Belgrano dío cuenta en Buenos Aires de su desempeño y fue enviado junto a Rivadavia a misiones diplomáticas. En el año 1815 en misión a Gran Bretaña propusieron una idea que habrían desarrollado junto a Sarratea, en la cual plantearon formar el Reino Unido del Río de la Plata, Chile y Perú, cuyo pabellón sería celeste y blanco.
 

¨(...) sus armas serán un escudo que estará divido en campo azul y plata: en el azul, que ocupará la parte superior se colocará la imagen del sol, y en el plata dos brazos con sus manos que sostendrán las tres flores de lis, distintivo de Mi Real Familia: llevará la corona real, y se apoyará sobre un tigre y una vicuña: su pabellón será blanco y azul celeste (...)¨ (12)

Durante 1815 se dispuso que se utilizara una enseña de color celeste y blanco para el corso de la corbeta “Zephir”, al mando de Tomas Taylor; para el corso de la escuadrilla al mando de Jorge P. de Sontag; para la corbeta de guerra ¨El Hércules¨, a cargo del irlandés Guillermo Brown; para la goleta ¨Constitución¨, al mando del comandante Andrés Barrios, y para la corbeta ¨Halcón¨ al mando del comandante francés Hipólito Bouchard. (13)
 

La declaración de la independencia y la consolidación de los colores patrios

En 1816 solo el ex Virreinato del Río de la Plata, oponía resistencia a la recuperación de las tierras por parte de Fernando VII.
El 24 de marzo de 1816 comenzó en Tucumán el histórico Congreso que tenía por finalidad declarar definitivamente la independencia de España y terminar con la situación ambigua que se vivía en el país.
Con representantes de todas las provincias, el 9 de julio de 1816 se declaró la Independencia total del Reino de España, del Rey Fernando VII y de su descendencia.
Existía una idea de que la independencia de la Corona española se realizaba con el objeto de subyugarse a alguna otra potencia como podía ser Inglaterra, por lo cual días mas tarde se agregó al acta: ¨de toda dominación extranjera¨.
Un día antes, en la sesión del día 18 de julio, el diputado por Buenos Aires, Juan José Pasó mocionó para que se adoptara y se jurase una bandera nacional, pero ese día la moción quedó sobre tablas sin ser votada. El día 20 de julio el diputado por Buenos Aires Esteban Agustín Gascón pidió que se autorice el uso de la bandera ¨azul y blanca¨, que por esos entonces estaba en uso, como bandera nacional.
El diputado por Charcas José Serrano, presentó un decreto que el mismo redactó donde el mismo rezaba:
 

¨(...) Elevadas las provincias Unidas en Sudamérica al rango de una nación, después de la declaración solemne de su independencia, será su peculiar distintivo la bandera celeste y blanca, de que se ha usado hasta el presente y se usará en lo sucesivo exclusivamente en los Ejércitos, Buques y Fortalezas en calidad de bandera menor ínterin decretada al términos de las presentes deliberaciones la forma de gobierno más conveniente, se fijen conforme a ella los jeroglíficos de la bandera nacional mayor (...)¨. (14)

 


bandera aprobada en 1816

 

La aparición del Sol de 32 rayos

El Congreso se trasladó de Tucumán a la ciudad de Buenos Aires. El 9 de enero de 1818, ya establecido en la ciudad rioplatense, durante el Gobierno de Juan martín de Pueyrredón, éste le pidió al Congreso Nacional, que se expida en cuanto al uso de la enseña nacional. En razón de este pedido del Poder ejecutivo, el Congreso Nacional sancionó para su bandera mayor:

¨(...)Que sirviendo para toda bandera nacional los dos colores blanco y azul en el modo y forma hasta ahora acostumbrados, sea distintivo peculiar de la bandera de guerra un sol pintado en medio de ella(...)¨. (15)

El sol provenía de la primera moneda acuñada en lo que hoy es Bolivia, por orden de la Asamblea General Constituyente de 1813, que a través de su Director, comunicó a la Casa de la Moneda de Potosí.
El objetivo de esto era mostrar las intenciones independentistas. Para la época, era de gran significado el hecho de crear una moneda propia.
Una moneda de plata y una moneda de oro se mandaron a hacer. La moneda de plata tenía dibujado el mismo sol que hoy aparece en la Bandera Argentina, compuesto por una cara en el centro que forma un círculo, rodeado de 32 rayos de los cuales, 16 son flamígeros y que giran en sentido horario y 16 son rectos.
No hay ninguna prueba de cual es el significado simbólico que se quiso buscar con el sol, pero hay dos teorías al respecto.
La primera de ellas se atribuye a que el mismo tiene un origen incaico, y esta teoría se basa en que gran parte de los soldados que estaban al mando del General Manuel Belgrano en el Norte del país, eran de ese origen.
La segunda de las teorías es que el sol es un símbolo masónico y trata de mostrar enseñar, cual fue el origen de la libertad de la nación. Esta teoría esta sustentada en la gran cantidad de documentación que existe respecto a la proliferación de Logias masónicas a lo largo del país y a la pertenencia a ellas de muchos de los hombres que participaron activamente en el período de emancipación.
El único significado real en donde se unen las teorías, es que al emblema se lo denominó ¨Sol de Mayo¨, y hace referencia a la jornada vivida el 25 de mayo de 1810.
 


La primer moneda acuñada en 1813
Bandera aprobada en 1818
Con el ¨Sol de Mayo¨

Una vez que fueron notificadas todas las autoridades que debían ejecutar la orden, entre ellos, el Comandante de Marina quien informó al capitán del puerto que la Bandera de la Marina de Guerra debía ser:
 

¨(...)de tres listas horizontales, la de en medio blanca ocupando una mitad, y la alta y baja azules iguales, esto es del cuarto de la anchura, con un sol en la lista de en medio (...)¨ (16)

 


Bandera de la Marina de Guerra aprobada en 1818

 

La muerte de Manuel Belgrano

El General Manuel Belgrano se dirigió en Enero de 1820 a participar de la pacificación de la provincia de Santa Fe, en la cual por aquellos tiempos se vivía en un enorme caos. En el mes de marzo, debió retornar a Buenos Aires por problemas de salud.
En la mas absoluta soledad este gran hombre de la historia dejó de existir el 20 de Junio de 1820. Solamente el diario “El despertador teofilantrópico” le dedicó unas líneas a su deceso:
 

“(...) Es un deshonor a nuestro suelo, es una ingratitud que clama al cielo, el triste funeral, pobre y sombrío que se hizo en una iglesia junto al río, al ciudadano Ilustre General Manuel Belgrano (...)”. (17)

Para los demás diarios que circulaban en la ciudad de Buenos Aires (como el Argos y la Gaceta), la muerte de Belgrano no fue noticia.